Una vez me comentaron que de entre los asiduos al happening y al performance en Hermosillo, había uno en particular que utilizaba no solo recursos ideales y subjetivos, sino que además en un afán antropocentrista asesinaba palomas para merecer más que aplausos la sorpresa de un público “hambriento de arte y letras”. En ese momento traté de buscar un leit motiv -que no fuera la ya clásica y aburrida eyaculación mental del artista- para comprender el fatal destino de aquellas aves en una ajena "pretensión tan apolínea", sin embargo tal fue el afán artístico del actor que lo único que pudo inspirar a los presentes fue más que repulsión... y finalmente me quedé sin comprender nada una vez más. De inmediato me vino a la memoria Pink Flamingos (1973), donde un par de gallinas quedaron destazadas en plena sesión amorosa. En Simón del Desierto (1964), la actriz Silvia Pinal que representa a Lucifer, patea sin recato un inocente cordero símbolo del bien. En Hable con ella (2002) al menos seis toros fueron masacrados para fines de la película.
¿Qué es el arte en este caso? Materializar un sentimiento inefable; buscar el laconismo a través del arrebato; simplemente dar el sentido que merece tanta soledad, en todo caso prefiero miarte; razones bastan para un personaje más que alguna vez conocí por casualidad y que tiene varios nombres.
¿Qué es el arte en este caso? Materializar un sentimiento inefable; buscar el laconismo a través del arrebato; simplemente dar el sentido que merece tanta soledad, en todo caso prefiero miarte; razones bastan para un personaje más que alguna vez conocí por casualidad y que tiene varios nombres.
En una próxima entrada quizas convenga hablar desde el arte de la repulsion hasta la antropología infame.
